El desarrollo es horizontal. La comunicación, también.
El texto de Cadavid mantiene un hilo conductor que sobresale como idea primordial dentro de esta “comunicación – desarrollo” que plantea como novedoso objeto de estudio y atención: la necesidad de apartar esa comunicación vertical y unidireccional en la que un solo interlocutor, apegado (inevitablemente) a sus propias costumbres, tradiciones y digresiones, entrega un mensaje sin retorno, sin eco.
La autora plantea a la comunicación – desarrollo como una urgencia frente a una realidad como la Latinoamericana especialmente, un “tercer mundo” al que se le ha inculcado la idea del desarrollo como un concepto proveniente del “primer mundo” y que por lo tanto lo obliga a actuar como tal. Cadavid indica que esta visión casi “importada” de desarrollo debe dar paso a un modelo que responda a los intereses de quien lo busca. Es decir, que a partir de una comunicación horizontal, de una retroalimentación activa y positiva, el modelo “desarrollo” debe surgir a partir de un concenso en el que se involucren y complementen los credos, tradiciones, paradigmas e ideales de los participantes.
Y es que comunicación, tal como su nombre lo dice, es comunión. La acción “comunicación para el desarrollo” busca modelar este concepto de tal forma que ya no exista un actor frente a un público pasivo que no comparte los mismos principios de identidad y crecimiento del primero. Más bien, este modelo propone elevar al público a nivel de actor: un ente activo, que opina, que vive y que comparte experiencias y define su propio modelo de desarrollo a partir de una arraigada esencia de comunión en la que el medio es un motor que une posibles disparidades y divergencias.
La necesidad de formar públicos activos no es novedad a la hora de observar cómo funciona actualmente el intercambio infinito de información en un mundo globalizado y atenazado a las posibilidades de la web. El “prosumidor” –consumidor y productor de información al mismo tiempo-, navega por la red satisfaciendo su necesidad de ser escuchado, de fomentar opinión o de simplemente de existir a un nivel mediático mostrando su individualidad al mundo.
Esta siempre conciente necesidad de “ser escuchado” se está viendo aplacada gracias al Internet. Sin embargo, es prioritario comprender que este “prosumidor” puede ser llevado también a un ámbito de desarrollo, a partir de, como se explicó anteriormente, establecer redes (webs) a nivel de acercamiento personal, a nivel de comunicación cara a cara, a nivel de poder convivir con opiniones y costumbres ajenas para así comprender visiones distintas del universo, del planeta, del desarrollo.
Rafael Gil Ballón
No hay comentarios:
Publicar un comentario