martes, 12 de enero de 2010
PERCEPCIONES Y SIGNIFICADOS SOBRE LA CAN Y LA INTEGRACION LATINOAMERICANA
Percepciones, Sentidos y Significados de la CAN y la Integración
Mg. Gina Gogin
Abstract
“Dentro del imaginario de los países que forman la Comunidad Andina, deben existir una gran cantidad de versiones no sólo acerca de lo que es ser “andino”, si no también de lo que es la CAN y la Integración.” Es ésta primera frase del texto de Fabián Vallas, la que nos motivó a participar en este número de DIÁ-LOGOS dedicado al tema de la Comunicación e Integración. Pensamos que podíamos aportar con una pequeña investigación, que desde la perspectiva cualitativa, nos permitiera contar con información sobre las “PERCEPCIONES, SENTIDOS Y SIGNIFICADOS de la CAN y la INTEGRACIÓN”. Pues sin la investigación no se conoce nada, sólo se especula.
Por ello, y como parte de una investigación de alcance mayor, decidimos realizar un primer levantamiento de información que nos brindara información sobre el nivel de conocimiento que sobre la CAN y la Integración tienen los ciudadanos comunes y corrientes. Para ello, y usando la técnica de la entrevista estructurada hemos recogido, a partir de tres preguntas básicas, el “Discurso” sobre qué es la Can y qué es la Integración; siendo una indagación de carácter cualitativo, se recogieron y transcribieron las respuestas textuales de los informantes. Pues para nosotros es desde las gramáticas de recepción, los códigos de percepción y los modos de acceso a la información, que se puede tener una aproximación al imaginario de los sujetos sociales. Por tanto el Discurso es el punto de partida de cualquier proceso de pretenda acercarse a la formación de las cosmovisiones de la gente. Por esta razón nos parece necesario explicitar nuestra definición de comunicación.
Para nosotros la comunicación no es sólo un elemento “facilitador” de relaciones humanas, la comunicación es un “Proceso de Producción de Sentido”. En esa línea, el discurso se constituye como la “puerta de entrada” para examinar cómo se construye el sentido y en términos generales, la visión del mundo y de la realidad. No hay duda pues que la comunicación construye, re-semantiza o carga de sentidos nuevos a las palabras, frases o en general los discursos que se producen a partir de ella.
Lamentablemente, en este caso, por problemas de tiempo y de escasez de recursos, tuvimos que resignarnos a tener como “data” únicamente las respuestas a las preguntas planteadas. Por tanto, lo que mostramos, a modo de Reporte de Resultados” es la “punta del iceberg”, es decir la Discursivizacion de las concepciones de los informantes. Queda pendiente una investigación mayor que de cuenta de cómo se forman esas concepciones, y cuales son los canales por los cuales se accede a la información que sobre la Can exhiben nuestros informantes.
Introducción
“Dentro del imaginario de los países que forman la Comunidad Andina (CAN), deben existir una gran cantidad de versiones no solo acerca de lo que es ser ‘andino’, sino también de lo que es la CAN y la integración”, cita Fabián Vallas en la sinopsis de la convocatoria a esta edición de la revista Diálogos.
Fue esta frase la que nos motivó a participar en este número dedicado al tema de la comunicación y la integración. Pensamos que podíamos aportar con una pequeña investigación que, desde la perspectiva cualitativa, nos permitiera contar con información sobre las “percepciones, sentidos y significados de la CAN y la integración”. Por eso, y como parte de una investigación de alcance mayor, decidimos realizar un primer levantamiento de datos que nos brindara información sobre el nivel de conocimiento de la CAN y la integración. Usando la técnica de la entrevista estructurada, hemos recogido, a partir de tres preguntas básicas, el “discurso” sobre qué es la CAN y qué la integración. Por tratarse de una indagación de carácter cualitativo, se recogieron y transcribieron las respuestas textuales de los informantes.
Creemos que es desde las gramáticas de recepción, los códigos de percepción y los modos de acceso a la información que se puede lograr una aproximación al imaginario de los sujetos sociales. Por eso entendemos el discurso como el punto de partida de cualquier proceso que pretenda acercarse a la formación de las cosmovisiones de la gente.
Para nosotros la comunicación no es solo un elemento “facilitador” de las relaciones humanas: es asimismo un “proceso de producción de sentido”. Y, en esa línea, el discurso es la “puerta de entrada” para examinar cómo se construye el sentido y, en términos más generales, la visión del mundo y de la realidad. No hay duda pues de que la comunicación construye, re-semantiza o carga de sentidos nuevos a las palabras, frases y discursos que se producen a partir de ella.
Lamentablemente, por problemas de tiempo y de escasez de recursos, tuvimos que resignarnos a contar como data solo las respuestas a las preguntas planteadas a nuestros entrevistados, de modo que lo que aquí se muestra es un “reporte de resultados”, la punta del iceberg, la ‘discursivización’ de las concepciones de los informantes. Queda por eso pendiente una investigación mayor que dé cuenta de cómo se forman esas concepciones y cuáles son los canales por los que se accede a la información que sobre la CAN exhiben nuestros informantes.
A propósito de estos, debemos decir que quisimos trabajar con un público universitario compuesto por jóvenes del interior del país y, más concretamente, de Cajamarca. Pero el periodo vacacional interciclos y la poca respuesta a la convocatoria vía mailing nos obligaron a cambiar de público, de modo que, manteniendo el elemento “universitario”, entrevistamos a distintos tipos de personas a partir de la técnica de la “bola de nieve”. Componen pues la muestra estudiantes del primer ciclo y de niveles superiores, pero también personas ya insertadas en el mundo laboral que dejaron las aulas universitarias hace muchos años, así como otras que, cuando se les preguntó por su grado de educación, respondieron “superior”. Esta “variopinta” muestra nos ha permitido así encontrarnos con factores bastante más importantes y gravitantes que la educación formal.
Una vez concluida esta suerte de “trabajo de campo previo”, se lo presentamos a Julio Mateus y Elohim Monard, a quienes debemos agradecer por animarnos a realizar este, para nosotros, primer estudio cualitativo de lo que conoce, significa y simboliza la CAN para ciudadanos “comunes y corrientes”, es decir, no ligados al mundo intelectual ni cultural, ni al de las ONG, ni al de los organismos de cooperación internacional.
A partir de esta motivación, y con la colaboración de alumnos de la Universidad Privada del Norte en Cajamarca y del Centro de Extensión y Proyección Social de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, a quienes también agradecemos, pudimos llevar a cabo esta investigación inicial sobre las percepciones, sentidos y significados de la CAN para un público universitario.
La realización de esta investigación ha estado marcada por situaciones muy “precarias” para la que suscribe. No teníamos mucho tiempo, no contábamos con recursos humanos capacitados ni, menos aun, con el perfil de informante que deseábamos. Así que tuvimos que trabajar aceptando las condiciones que la realidad nos imponía en ese momento. Por ello, como ya dijimos, tuvimos que hacer varias modificaciones sobre el camino y que listamos a continuación porque forman parte del componente metodológico que se desarrolla más adelante:
1. El público inicialmente escogido varió de universitario a de “educación superior”, pues debimos trabajar en el periodo vacacional, comprendido entre julio y agosto.
2. La selección de la muestra fue completamente “al azar”, pues solo nos guiaba la categoría antes mencionada. Por tanto, echamos mano de aquellas personas que, cumpliendo ese requisito, teníamos a nuestro alrededor. Pero otro de los criterios que nos sirvió, así parezca poco o nada científico, fue el número de entrevistas que podíamos hacer, incorporando para ello el factor de género (es decir, no olvidarse de entrevistar a mujeres y hombres en “cantidades” similares).
3. La única técnica que utilizamos fue la llamada entrevista estructurada; pero lo que más nos importó fue la capacitación en los modos de aplicación. La perspectiva cualitativa de investigación fue por eso el punto de partida de la metodología. Cada persona que colaboró tuvo en cuenta que el protagonista era el entrevistado, que su discurso merecía el mayor de los respetos, que no buscábamos respuestas correctas o incorrectas; y, finalmente, que el propio investigador también influía en el escenario. En suma, se tomaron en cuenta aquellos aspectos que se conocen como “comunicación no verbal”. Este elemento, así como la “situación” de aplicación del instrumento, fueron de gran riqueza y utilidad en el ordenamiento y procesamiento cualitativo de las respuestas (tomadas textualmente) y para elaborar el reporte de resultados, pues los entrevistadores tuvieron la obligación hacer un reporte de observación de la aplicación de la guía de preguntas elaboradas de cada una de las entrevistas realizadas.
4. Las tres preguntas-guía, como se podrá leer más adelante, fueron elaboradas para que el entrevistador no considerara solo el discurso oral del entrevistado, sino también el corporal, el sonoro y el de los acercamientos y distancias: la proxemia. Hubo incluso casos en los que se recurrió a la grabación en video de la entrevista, pues queríamos conocer también qué nivel de distorsión o influencia causa la tecnología en este tipo de estudios.
5. Finalmente, las modalidades y situaciones de aplicación fueron de lo más variadas. Recurrimos desde pedir como favor que se nos contesten las preguntas, la irrupción drástica e inesperada de conversaciones grupales, hasta la preparación del informante para la ejecución del instrumento. Es decir, echamos mano del teléfono y del mail; de la conversación previa y de la irrupción inesperada. Estos factores también influyeron en el tipo de respuestas.
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