miércoles, 18 de agosto de 2010

COMUNICACIÓN Y CAMBIO SOCIAL

Comunicación para el Cambio Social:

El Decálogo del Nuevo Comunicador
Por Lenny Merino en base al texto de Alfonso Gumucio Dagron y las clases de Gina Gogin

Casi todos parecen estar de acuerdo en que los proyectos o programas de desarrollo fallan, si las comunidades no participan en ellos. La participación de la comunidad le da legitimidad a las propuestas de desarrollo y logra que ésta se apropie (y empodere) de la iniciativa; y ello a su vez contribuye a darle la sostenibilidad al proyecto, toda vez que el financiamiento concluye. Primera lección: como dice Gumucio si no hay participación, no hay proyecto en el largo plazo.

Se sabe que los proyectos fallan cuando son impuestos o decididos verticalmente por la agencia financiera y/o la ONG, presumiendo claro está, que estas saben lo que la comunidad necesita. Así -sin querer queriendo- y sin participación real y efectiva de la comunidad de por medio, se contribuye a alimentar la pasividad de las comunidades, negándoseles así, la posibilidad de ejercer su ciudadanía que consiste, entre otras cosas, en promover su capacidad de asumir el control de los temas que afectan sus vidas.

Pero también ocurre, y esto es bastante frecuente hoy en día, que se equipare o reduzca la participación a presentarle un proyecto a la comunidad para que lo valide y de su opinión que muchas veces consiste en hacer pequeños cambios cosméticos y de detalle a la propuesta elaborada a puerta cerrada. Segunda lección: No es lo mismo que te inviten a participar en un almuerzo, a que te inviten a participar en la decisión del menú.

Es importante incorporar la participación de la comunidad desde el momento del diagnóstico, sobre la base de un problema sentido y detectado como tal por la población, en la cual se desea intervenir, y al momento de elaborar las estrategias es necesario indagar en las propuestas de la comunidad; alentando su participación durante toda la vida del proyecto. Tercera lección: las comunidades saben mejor qué nadie los problemas que les aqueja y pueden plantear medidas de solución.

Pero como dice el autor una cosa es resaltar en el papel la importancia de la participación ciudadana y otra muy distinta lograr hacerlo en la práctica. Y ello obedece en parte a quienes asumen el rol de comunicador en las propuestas de desarrollo. Cuarta lección: zapatero a tus zapatos.

Pocas agencias, organismos nacionales o internacionales, organizaciones de la sociedad civil y del Estado tienen en el campo a personas con conocimientos y experiencia en participación comunitaria. La mayoría de estas improvisa. Estas tareas se suelen delegar a expertos que no necesariamente tienen experiencia de campo real a nivel de la comunidad, prestándose así muy poca atención a la dimensión cultural del desarrollo.

Quinta lección: “Comunicación" e "información" no son lo mismo. La "comunicación" alude a un proceso más amplio, que contiene al segundo. La principal diferencia es que la información consiste en una vía (un emisor entregando información a un receptor), mientras que la comunicación alude a dos vías (emisores y receptores interactuando e intercambiando roles). Un ejemplo claro es la diferencia entre periodistas y comunicadores.

Si uno revisa los avisos de trabajo en el diario El Comercio encontrará que en muchos puestos vinculados a promover la participación en temas sociales se suele requerir el perfil de un periodista o comunicador, desconociéndose que, por lo general, el trabajo de comunicación cubre un amplio rango de destrezas que un periodista no está preparado para manejar. Un periodista ha sido entrenado para trabajar con los medios, para escribir, hacer reportajes, producciones para radio, televisión y prensa. Y ello obedece en parte a que las organizaciones convocantes o no diagnostican bien lo que necesitan, “la enfermedad que necesitan atacar”, o sí lo saben pero no aciertan con la “verdadera cura” para atenderla: sexta lección.

A ello contribuye, la existencia de muy pocos especialistas en comunicación y un gran número de ofertas de periodistas. Así se fusiona información con comunicación, olvidándose que de acuerdo a su origen etimológico- comunicación es participación.

Lo que distingue al "nuevo comunicador" es una mezcla de experiencia en temas de desarrollo (derechos humanos, infancia, medio ambiente, fortalecimiento ciudadano y democrático, salud, entre muchos otros), una especial sensibilidad y cualidades interpersonales para trabajar horizontalmente con las comunidades, y el conocimiento de las herramientas y tecnologías de la comunicación no sólo a nivel de usuario sino sobre todo en el marco de una estrategia. Séptima lección: el nuevo comunicador responde a un equilibrio entre una forma práctica de enfrentar la realidad social, y una capacidad para elaborar y conceptualizar estrategias en contextos variados y diversos.

El nuevo comunicador debe comprender que la tecnología es solo una herramienta nunca un fin en sí mismo: octava lección. También, es importante que comprenda que la tecnología debe adecuarse a los medios y espacios de comunicación del público en el cual se pretende intervenir.

Recordemos el proyecto carísimo “One Laptop Per Child” lanzado con bombos y platillos por el Ministerio de Educación con el cual se pretendía atender el problema de educación de los niños de varias comunidades pobres en el Perú. La herramienta salvadora del mundo (la laptop) era el fin y a ese fin debía adecuarse todo el sistema educativo. Para más información ver http://sites.google.com/site/evillan02/olpc

Novena lección: el nuevo comunicador debe entender la importancia del componente intercultural en el cambio social y para trabajar con las culturas es necesario desarrollar una sensibilidad especial sobre la base de relaciones interpersonales horizontales y respetuosas que tengan como fin empoderar a los individuos. Además, es necesario tener en cuenta las condiciones sociales y personales de las que parte la gente. Un individuo en extrema pobreza puede ser inseguro y sentirse poco valorado. Cuando este mismo individuo aprende a hablar y logra ser escuchado desarrolla seguridad y mejora su autoestima. El rol de comunicador es lograr que esas voces sean liberadas y escuchadas para que los individuos ganen reconocimiento social.

Décima lección: el nuevo comunicador debe saber que en comunicación para el cambio social, el proceso es más importante que el producto. En periodismo, los artículos, los documentales de video o programas de radio son resultados valiosos. Pero en cambio social y desarrollo, el proceso de comunicación con la gente y dentro de las comunidades es más importante.

De ello se desprende que el rol del comunicador para el desarrollo es facilitar procesos de diálogo y comunicación. Y para ello, es necesario que el comunicador contribuya a fortalecer capacidades y habilidades comunicativas. Esto es útil especialmente en un contexto como el peruano, altamente racista, clasista, discriminador y diferenciador, donde el saber social es excluyente.

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